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Cuidar la sonrisa de un niño no significa esperar a que todos los dientes hayan salido. Durante la infancia y la adolescencia, la boca y los maxilares están en continuo desarrollo, por lo que esta etapa ofrece una oportunidad especialmente importante para detectar alteraciones en la posición de los dientes, la mordida o el crecimiento de los maxilares.
En Centro de Odontología Avanzada ZM realizamos una valoración individualizada de cada niño para conocer cómo está evolucionando su desarrollo bucodental y determinar si necesita tratamiento, si es conveniente realizar algún tipo de intervención o si, por el contrario, lo más adecuado es simplemente realizar un seguimiento.
Una primera visita al ortodoncista no significa necesariamente que el niño tenga que llevar aparatos.
En muchos casos, especialmente cuando el paciente todavía está creciendo, el objetivo de la primera valoración es conocer cómo se están desarrollando los dientes y los maxilares. Esto permite detectar posibles alteraciones y decidir cuál es el momento más adecuado para actuar.
Hay niños que necesitan un tratamiento temprano y otros en los que es preferible esperar a una determinada fase del crecimiento. También puede haber pacientes que no necesiten tratamiento, pero sí controles periódicos para comprobar que el desarrollo continúa correctamente.
Por eso, consideramos que el diagnóstico es el primer paso de cualquier tratamiento de ortodoncia.
Durante la valoración estudiamos diferentes aspectos del desarrollo bucodental del niño.
Observamos la posición de los dientes y cómo están realizando su erupción, la forma en la que encajan las arcadas superiores e inferiores y la relación entre los dientes y los maxilares.
También prestamos atención al espacio disponible para los dientes definitivos, al desarrollo de los maxilares y a determinados hábitos que pueden influir en la forma y función de la boca.
Dependiendo de las características del caso, podemos utilizar diferentes registros diagnósticos para obtener una visión más completa y planificar el tratamiento con mayor precisión.
Durante una revisión pueden detectarse diferentes alteraciones que afectan a la posición de los dientes o a la relación entre las arcadas.
Entre ellas se encuentran:
Algunas de estas situaciones pueden beneficiarse de una intervención durante el crecimiento, mientras que otras pueden controlarse hasta que llegue el momento más adecuado para realizar el tratamiento.
No existe una edad única que sea adecuada para comenzar un tratamiento de ortodoncia.
Lo importante es realizar una valoración en la etapa de crecimiento para conocer cómo está evolucionando la boca y detectar posibles problemas antes de que se desarrollen por completo.
En algunos niños puede ser recomendable actuar mientras todavía están creciendo, mientras que en otros será preferible esperar a que hayan erupcionado determinados dientes o a que se produzca una fase concreta del desarrollo.
Por este motivo, no recomendamos comenzar un tratamiento únicamente por la edad del niño. El momento adecuado depende de su desarrollo y de las características de su caso.
La ortodoncia interceptiva engloba determinados tratamientos que se realizan durante la etapa de crecimiento con el objetivo de actuar sobre alteraciones que pueden afectar al desarrollo de los dientes y de los maxilares.
En determinados casos, intervenir durante el crecimiento puede ayudar a crear condiciones más favorables para la correcta erupción de los dientes o para el desarrollo de las arcadas.
No todos los niños necesitan ortodoncia interceptiva. Su indicación depende del diagnóstico y de la fase de crecimiento en la que se encuentre cada paciente.
Por eso, antes de recomendar cualquier aparato, estudiamos las características individuales del niño y valoramos si realmente existe una indicación para intervenir.
Durante la infancia existen determinados hábitos que, dependiendo de su duración, frecuencia e intensidad, pueden influir en el desarrollo de las estructuras orales.
Entre ellos pueden encontrarse algunos hábitos de succión, determinadas formas de deglución o la respiración oral.
No significa que la presencia de uno de estos hábitos vaya a provocar necesariamente una alteración, pero sí puede ser un aspecto que convenga valorar dentro del diagnóstico.
Por eso, durante una revisión de ortodoncia infantil no estudiamos únicamente los dientes. También tenemos en cuenta aquellos factores que pueden estar relacionados con el desarrollo y la función de la boca.
Cada tratamiento es diferente, pero podemos dividir el proceso en varias fases.
Realizamos una exploración para conocer el estado de la boca y valorar el desarrollo de los dientes y los maxilares.
Cuando es necesario realizar un estudio más completo, recopilamos los registros que nos permitan analizar la posición de los dientes, la mordida y las estructuras relacionadas.
Una vez estudiado el caso, explicamos a los padres y al paciente si existe alguna alteración, si es necesario tratarla y cuál sería el momento más adecuado para hacerlo.
Si está indicado comenzar, seleccionamos la técnica y la aparatología más adecuadas para las necesidades del paciente.
Durante todo el tratamiento realizamos controles periódicos para comprobar la evolución y realizar los ajustes necesarios.
Esta es una situación completamente normal.
Una de las ventajas de realizar una valoración durante el crecimiento es precisamente poder determinar si es necesario actuar o si lo más recomendable es esperar.
Si el niño todavía no necesita tratamiento, podemos establecer un seguimiento para observar la evolución de los dientes y los maxilares.
De esta manera, los padres conocen cómo está evolucionando el desarrollo bucodental de su hijo y podemos detectar a tiempo cualquier cambio que pueda hacer recomendable iniciar un tratamiento.
A medida que el niño crece, las necesidades de tratamiento pueden cambiar.
En la adolescencia, cuando ya han erupcionado buena parte de los dientes permanentes, pueden plantearse tratamientos dirigidos a corregir problemas de alineación dental y de mordida.
En esta etapa podemos valorar diferentes sistemas de ortodoncia dependiendo del diagnóstico, desde brackets convencionales hasta opciones más estéticas o alineadores transparentes cuando estén indicados.
La técnica se selecciona siempre teniendo en cuenta las características del paciente y los objetivos del tratamiento.
El crecimiento es un proceso dinámico y la boca de un niño cambia continuamente.
Detectar una alteración durante esta etapa no significa necesariamente que haya que tratarla inmediatamente, pero sí permite conocer su evolución y tomar decisiones con mayor información.
En algunos casos, una intervención durante el crecimiento puede formar parte de la solución. En otros, el seguimiento será suficiente hasta alcanzar el momento adecuado para realizar un tratamiento.
Por eso, nuestra filosofía se basa en estudiar cada caso de manera individual y evitar tratamientos innecesarios.
Si tienes dudas sobre la mordida, la posición de los dientes o el desarrollo de la boca de tu hijo, una valoración ortodóncica puede ayudarte a conocer su situación y decidir los siguientes pasos.
Solicita una primera valoración en nuestra clínica de Toledo o Argés y descubre cómo podemos acompañar el desarrollo de su sonrisa.
En Centro de Odontología Avanzada ZM acompañamos a nuestros pacientes desde las primeras etapas del desarrollo hasta la adolescencia, adaptando el diagnóstico y el tratamiento a las necesidades de cada edad.
Nuestro objetivo no es colocar un aparato por el simple hecho de que un niño tenga los dientes desalineados. Queremos conocer cómo se está desarrollando su boca, identificar posibles alteraciones y determinar si necesita tratamiento y cuál es el momento más adecuado para realizarlo.
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